Moll mal (McShuibhne)

La Opinión de Granada ha sido la última víctima de los caprichos de Francisco Javier Moll de Miguel y su familia (señora e hijos). Con el estilo caciquil y feudal que le caracteriza, el presidente de Editorial Prensa Ibérica (EPI) liquida un periódico con apenas 6 años de vida y deja en la calle a medio centenar de trabajadores de un día para otro. Y una vez más la incapacidad de los gestores la pagan los trabajadores. Moll mal.

moll Moll malFrancisco Javier Moll de Miguel

El señor Moll no da la cara. Ése es su estilo. Lo suyo es pasearse por las redacciones de sus periódicos cual señor feudal —a veces acompañado por un monarca amigo suyo, un tal Juan Carlos I de España—, montarse grandes fiestas con su esposa en las suites que tienen en las instalaciones de sus diarios y llevarse la pasta.  Pero cuando se levanta con resaca, abre la caja y faltan ceros, ¡zas! cierra un diario, sin pensárselo dos veces. Bueno, él ordena el cierre, pero no da la cara. En el caso de La Opinión de Granada lo hizo el director general de Gestión, Juan Antonio López Ruiz de Zuazo. El jueves pasado se presentó ante los trabajadores del diario granadino y les comunicó que habían acabado, que nadie fuese a trabajar al día siguiente y que podían ir recogiendo sus cosas. Moll mal.

Con dudas, José Carlos Rosales publica:

Alguien me lo dijo hace algunos años: los de Prensa Ibérica más que un grupo de información son un grupo inmobiliario, compran edificios, montan periódicos, venden los edificios, cierran los periódicos, se mudan de ciudad, se dejan influir, parece que la información es lo que menos les interesa. No sé si llevaba razón: los asuntos internos son asuntos internos. Sólo sé que hoy hay un periódico menos en Granada”.

Debes saber, José Carlos, que quien te lo dijo sabía bien lo que decía. A Moll le gusta la prensa tanto como el ladrillo o los viñedos. Y tanto le da una cosa que otra. Y si tiene que cerrar diez periódicos para invertir en vino y/o ladrillo, no dudes que lo hará.

Al señor Moll tanto le da el ladrillo que el vino que la información. Porque al señor Moll, como buen empresario que es, lo único que le importa es el dinero. Y en su derecho está en hacer con su dinero lo que le plazca, faltaría más. Pero lo que es cuestionable es su juego de inversión especulativa en la información, pues en el momento en el que alguien se dedica a jugar al Monopoly con medios de información, está jugando con algo llamado democracia. La información, señor Moll, no son ladrillos ni uvas ni morcillas. Moll mal.

Hay quien piensa que Moll no ha liquidado a La Opinión de Granada, sino solamente su edición impresa, ya que se mantiene su edición digital. En cuanto supe esto me di cuenta de la farsa. Las ediciones digitales de Prensa Ibérica son simplemente una aberración periodística, panfletillos digitales. En Faro de Vigo, por ejemplo, un par de personas con escasos o nulos conocimientos de periodismo se encargan de mantener la edición digital del decano de la prensa española. En La Opinión de Granada pasa más de lo mismo. Basta con leer este párrafo sacado del blog La Opinión Sigue Viva:

Ciertamente, la versión digital de La Opinión de Granada ha multiplicado una barbaridad sus visitas en el último año. Pero lo ha hecho, fundamentalmente, gracias a las noticias de la edición del papel. Apenas nos compraban en los quioscos (igual sería interesante analizar el peculiar negocio de la distribución en Granada), pero nos leían en internet.  Si la apuesta de Prensa Ibérica fuera cierta, no tenía más que haber reconvertido a parte de la redacción del papel en redacción on line (que dicho sea de paso es otra empresa). Pero no, lo que pretende hacer es despedir a los 45 trabajadores de la edición papel y mantener (nadie sabe por cuánto tiempo) a tres trabajadores (un redactor, un asistente de redactor y un comercial) con un salario de miseria. ¿Entenderá Prensa Ibérica que volcar teletipos es hacer una edición digital de un periódico?”.

Como veis, la credibilidad de las versiones digitales de los medios de Prensa Ibérica es nula. ¿Por qué Moll no invierte en formación de los profesionales de su grupo para que mantegan y den brío a los digitales? ¿Es serio mantener la edición digital de un diario como Faro de Vigo, La Opinión de Granada o cualquier otro de EPI con dos o tres personas y sin apenas conocimientos periodísticos y/o digitales? Moll mal.

Hay quien se ha sorprendido por el cierre repentino de La Opinión de Granada, diario de un grupo que presume de estar saneado. A mí no me ha sorprendido lo más mínimo. ¿Por qué? Si repasamos la historia reciente de la familia Moll, encontramos sus huellas y ADN en dos escenarios con 150 muertos: el Comercio do Porto y Capital. En julio de 2005 la familia Moll liquidaba estas dos cabeceras portuguesas tras cuatro años jugando-especulando con ellas hasta que se cansó. No eran rentables. A Moll no le tembló el pulso a la hora de dar carpetazo a 151 años de historia de O Comercio do Porto (fundado en 1854). Francisco Javier Moll de Miguel —amigo íntimo del rey de España— pisoteó y quemó una parte fundamental del patrimonio histórico, cultural y periodístico de nuestros vecinos portugueses. Moll mal.

Lo hizo ese mismo tipo que conocí en mis años en Faro de Vigo, por donde se pasea un par de veces al año. Era fácil saber que don Moll iba a venir: limpieza exhaustiva de oficinas y sobacos, plantas y cerebros regados, pósters fuera… Y un trasiego de personas subiendo y bajando de la última planta de la Factoría de Chapela (Redondela), donde se ubica la suite del matrimonio Moll, encima de la redacción (cuestión de jerarquía). Y era fácil saber cuándo llegaba, no porque se dejase ver, claro, porque Moll no se mezcla con la chusma de periodistas que trabajan para él. Era fácil saberlo por los camareros que venían del restaurante El Canario y subían con manjares y grandes vinos a aquella suite encima de nuestras cabezas. Y bajo aquellos aquelarres a los que asistían directivos de EPI y Faro de Vigo, un buen puñado de periodistas trabajaban sin contratos, sin cotizar a la Seguridad Social y acongojados por unos jefes que sólo se expresaban en tono de amenaza. Moll mal.

Don Moll es ese tipo bajito y endiosado que yo veía pasearse dos veces al año por las instalaciones de Faro de Vigo en Chapela sin dedicarnos a sus trabajadores ni una mísera mirada ni un “hola” ni un “gracias por hacerme más alto“. Moll mal.

Don Moll es ese hombre que permite que sus empresas llamen a la policía para desalojar a un representante sindical despedido improcedentemente, que externaliza servicios y pone en marcha despidos baratos en Faro de Vigo (20 días por año trabajado), o que despide a 20 periodistas en el diario Levante, o que aplica un ERE frustrado en La Opinión de Tenerife a 33 trabajadores. Moll mal.

Don Moll es el hombre que permite y alienta con su negligencia casos de acoso laboral en sus empresas (preguntad por ejemplo por los casos de moving que se han denunciado en Faro de Vigo en los últimos tres años). Moll mal.

Don Moll ese ese hombre que intercambia cada 5-6 años a los directores de sus diarios como fichas, sin importar mucho lo que hagan o vayan a dejar de hacer y el (des)conocimiento que tengan de las realidades locales que van a tener que trabajar en tan corto periodo de tiempo (no olvidemos que el fuerte de los diarios de Prensa Ibérica es la información local). Moll mal.

Don Moll es el empresario que cerró un periódico antes de que se fundara: el Faro de Galicia. Decían que iba a competir directamente con La Voz de Galicia y Moll y los suyos brindaron sin recatos por aquel diario fantasma en un restaurante vigués (los que los vieron aún hoy se siguen partiendo de risa).  A Pedro Pablo Alonso, por entonces director de Faro de Vigo, se la metieron doblada. Lo apartaron de la dirección de Faro de Vigo y le sustituyó Juan Carlos Da Silva, un meapilas servil que dirige una de las etapas más negras, tristes y opresivas en la redacción de Faro de Vigo. A Pedro Pablo Alonso lo confinaron a un despacho, solo, aislado, donde lo tuvieron entretenido con aquel proyecto fantasma. Pasado un tiempo, Alonso tuvo su recompensa por el tiempo dedicado: lo enviaron a La Opinión de La Coruña con el cargo de director adjunto. Aquel bluf de la familia Moll dejó en ridículo en Galicia al diario decano de la prensa española. Moll mal.

No. A mí no me sorprende el cierre de La Opinión de Granada ni de los próximos que vendrán en EPI. Porque a Moll no le interesa la información; a Moll le interesa el dinero contante y sonante. Y un pajarito ya me dijo hace como cosa de un año que para Moll sus periódicos empiezan a ser un lastre del que se quiere ir desprendiendo sea como sea. Así que nadie dude que llegado el momento, a Moll tampoco le temblará el pulso si ve que Faro de Vigo (fundado en 1853) no le resulta rentable y tiene que liquidar más de un siglo y medio de historia de Vigo, de Galicia y de España.

Pero, ¿qué hace Moll para que sus periódicos sean rentables en este momento de cambios en la elaboración, difusión, consumo y uso de la información? Nada. Moll Mal.

Desde aquí, todo mi apoyo a los 45 trabajadores de La Opinión de Granada a los que el señor Moll y familia dejan en la calle.

(TOMADO DEL BLOG McShuibhne)

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11 comentarios

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11 Respuestas a “Moll mal (McShuibhne)

  1. Mucho ánimo y a defender vuestra dignidad.

    ¡¡¡Moll mal!!!

  2. Moll cumple ante la justicia

    Este señor/as McShuibhne parece que conoce bastante bién al señorito Moll y el caso de Faro de Vigo. En mi corta experiencia en La Opinión he percibido muchas cosas a las que este señor hace referencia… como Limpiar las mesas que viene Moll, ordenar el pasillo que viene moll, etc etc… y luego Moll llegaba y ni asomaba por la redacción y si lo hacía NO HA SALIDO DE SU BOCA NI UN HOLA Y NI UN HASTA LUEGO CURRILLOS.

    Pienso que gente de esta calaña debería estar con los Roca y compañía porque son de la misma pasta… Enriquecerse a costa de los demás y más con esa cara que tiene de Tio Gilito con pensamientos extraños.

    Espero que pronto desaparezca de mi mente pisoteada la imagen de este ladrón y que pronto todos los ex de Moll podamos decirle GRACIAS POR LA INDEMNIZACIÓN QUE AHORA ESTAMOS MEJOR.

    ÁNIMO A TODOS COMPAÑEROS, PORQUE PRONTO NO NOS ACORDAREMOS DE MOLL, PERO EN CAMBIO SIEMPRE SEREMOS COMPAÑEROS.

    Arronte – Ana – Miguel… ¿Que páginas hay hoy para la web?
    SALUDOS

  3. Además de las tres primeras páginas de cultura no te olvides de subir a sindicación las páginas del reportaje de Calleja, la entrevista de Dani y el ciudadanos de hoy, ¿vale?

  4. una

    ah, y manda a la tele los pdf de la 2-3 para que la saquen en los informativos.

  5. Trabajador

    A todo chancho le llega su san martín y este tío no se irá de rositas de la vida. pagará tan mala leche.

  6. Calvo

    Moll está por encima del bien y del mal. Los verdaderos “hacedores” de lo ocurrido están justo por debajo en el escalazón. Los señores Vaquero y Artime (tanto monta, monta tanto), ellos son los verdaderos responsables y seguro que todo esto no les quita el sueño, muy al contrario, recibirán cuantiosas palmadas en la espalda.

  7. María José Serrano

    Sólo quiero mandaros un mensaje de ánimo a tod@s y desearos mucha suerte. Estoy segura de que saldréis adelante porque sois unos profesionales llenos de inquietudes y porque habéis demostrado que hacéis un buen periodismo, bastante más fresco de lo habitual.
    Os habéis dejado la piel durante seis años en un proyecto que sin duda os ha decepcionado a la postre, pero sabéis que el cierre del periódico no es un fracaso vuestro, sino el triunfo de una avaricia desmedida y casi absurda en una persona de edad. Está claro que han jugado con vosotros y con vuestras vidas de una manera repugnante, pero visto lo visto, es urgente ponerse a salvo del vampiro y no dejarse atrapar de nuevo.
    Aprovecho para felicitaros por la creación de este blog. Me parece muy importante que exista, porque ha servido de terapia colectiva y porque el tratamiento que los otros periódicos de Granada han hecho del cierre de La Opinión es, a mi juicio, insuficiente e insolidario. Alguna razón tendrán, pero sin duda no será noble ni honrosa.
    Intentad concluir con justicia las negociaciones que tengáis por delante y mucha suerte.

  8. Enrique, ex lector

    Cuando paso por los quioscos y no veo el periodico me entra una profunda indignaciòn. ¿Quièn y por que decidio el cierre? ¿La crisis? Siempre es bueno culpar a todo de la crisis. El cierre no solo es cosa vuestra, la de los 45 trabajadores que se han visto en la calle de la noche a la mañana, por una decision adoptada con nocturnidad y alevosia. El cierre tambìen es cosa nuestra, la de los lectores que, como los trabajadores creimos que este era un gran grupo y que de verdad venia con voluntad de permanencia. Todavia recuerdo los discursos del señor Moll ¿se llama asi, no? publicados en el periodico que yo compraba, en el que decia que venia para quedarse. ¿Se puede ser tan cinico? ¿Que pasa? ¿Que se le acabo el negocio del alquiler que tenia con el edificio cuando la Junta de Andalucia traslado sus dependencias? ¿O es que al grandisimo Sebastian Perez y a su alcalde Pepe Torres le resultaba tan incomodo que el periodico publicara sus corruptelas que se dedico a presionar y el tal Vaquero le sirvio la cabeza de todos en bandeja? El cierre del periodico ha sido una tomadura de pelo para los trabajadores y para la sociedad granadina. No quermos a este tipo de empresarios ni en Granada ni en Andalucia

  9. dignidad

    Este señor no está interesado en realidad en la prensa. Está interesado en sus negocios, en su cuenta bancaria familiar, pasando por encima de quien sea. Un grupo con beneficios no puede prescindir tan alegremente de 45 trabajadores de hoy para mañana.
    Muy mal, señor Moll. Las formas le delatan.
    Dedíquese al sector inmobiliario o a los vinos. Pero hágalo en Australia, donde también tiene usted intereses.
    Me recuerda a un elefante entrando en una cacharrería.

  10. tizona

    Un comercial de banca metido a magnate de prensa, estilo Citizen Kane. Si no hubiera sido por su esposa y por sus contactos privilegiados con el PSOE, no habría llegado hasta donde ha llegado. Pero la buena estrella se apaga a base de no ser una buena persona. Y usted, no lo es. No sé si lo fue en el pasado.

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